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Presente sin regalos

Escrito por antesesoahoraesto 24-07-2018 en ahora. Comentarios (0)

Ya no siervo para esto. Por duro que pueda parecer no me he ablandado. Estoy formado por mi propio material, resultado de una larga cuenta, que no calla. Mis historias están repletas de pausas, y mis pausas llenas de historia. A puro el fuego para quemarme lo justo. Justo o no, la z no hace tope, y comienza de nuevo el abecediario, en la palabra ceniza.

Y humo. Y letra, y sorda. Que no quiere, ni tampoco oír, ni huir. Que se lo plantea, y que se planta. Y que echa raíces. Y que copa, tras copa, nunca crece erguida, en la jaula.

Todo se monotoniza. Se monoeterniza la ausencia de futuro. Cualquier tiempo pasado fue imperfecto, y sus acciones nunca se cierran. Y siempre se ciernen, y me encienden la idea, y doy con la clave, y me apetece tocarla en Sí mayor, y no es para menos, porque si no suma no aporta, y puerta suena perfecto.

Y sin condiciones, ni partipos, ni idas ni venidas. Porque puedo conjugar ese hiperlativo que se escape de la norma a la velocidad del día, que es más rápido que mis acciones. Y es que estoy aún ejercitando mis reacciones, que carecen de acto-reflejo, porque siempre perplejo, me decanto por entender; me paro, en seco. En vez de tender al espacio infinitivo de todos los tiempos presentes que derivan en futuro; me paro, en seco.

Solo sé avanzar cuando no hay red, recipiente. Incipiente derrame de toda mi esencia. Cuando no conjugo. Cuando juego. Cuando -ar -er -ir, y me equivoco, y yerro. Y no Fe, porque errar no se oxida, aunque a veces pase de modales. Y, a veces, en la corriente del eco, de moda.

No les traigáis más balas; no saben cómo dispararlas. Dispares, paran, y no apuntan. Y yo ya he mordido el polvo y tragado pólvora por todas sus balones fuera. Sus pelotas por bandera, y sus proyectos proyectados como proyectiles. Con mucha precisión para no hacer diana; nada al final de la noche, al final del día: nada.

Me he creído mis historias en sus bocas cuando no hablaban, y me dejaba llevar cuando disparaban. Y no solo a punta de prehistoria, que al alma blanca la carga el diablo, que no dice nada. No discute porque el que calla otorga. Pero la velocidad del sonido no pervierte la bala, y antes de defenderme: todo llega, y llaga.

 Y de su cañón; mi saliva, y de sus palabras; mi espalda. Pero el eco me hace tope y me paro en la nada. Espero a que todo pase, pero pasar no pasa nada. Y giro cada vez más lejos, y veo cada vez más armas. Sus inventos no pueden con mis palabras. Que sin razón hay desvíos que no cuadran. No soy yo el que apunta sin motivo. Y es que una punta en z nunca clava en el centro. Yo me vuelvo a parar en seco, porque siempre llueve sobre mojado. Y gota a gota, las raíces maduran. Pero no en la caverna de sombras: fuera; donde se ve la diana.


Pre: texto

Escrito por antesesoahoraesto 22-04-2018 en hoy. Comentarios (0)

Los dos en paralelo nunca vamos de frente. En mis noches en vela sin llama, da, igual, sin llamada. En este idioma sordo con sonidos sórdidos. Necesito que entiendas que necesito entender.

Necesito volar tan alto como nada, como ella, como la nada que no entiende de superficies, que es donde se inventa y se deja huella, que es de donde se huye y se reinventa, que es de donde caemos y nos dejamos ir. Porque es una re-tirada constante y nunca lo dejo: me dejo.

Estos son los restos de un suma y sigue que no cae en la cuenta, en la cuneta. El producto de una división que no da exacta. Es mi diario, mi periódico, puro. Mi décimo, sin premio. Mi coma, sin sueño. Es un cero absoluto porque nada es relativo. Es una operación a con razón abierta, que está mal de la circulación por tanta tinta corrida, y al final nada. Que con razón nada, que aquí no sirve, que corazonada le ha ganado la partida, la ida, la venida, la ida, la venida, por cortar circuitos. Por traducir cantidad, por inducir magnetismo.

Me disculpo con la almohada porque no tiene tiempo libre, y no duermo. Me disculpo por ser un de-mente de pies a cabeza. Me perdono las noches en blanco cuando la hoja me llama, el filo me corta y la marca se queda, en cuerpo y arma.

Di solución, yo mientras disolución. Me gustaría que hubiese, apareciese o fuera, o fuera, o dentro, pero aquí, no está. Está, pero aquí no. Aquí no está, pero... Saber que hay algo más en alguien más, más que alguien algo que echo de menos.

Aprehender lo aprendido y comprehender lo comprendido, sin compromiso, sin promesas conmigo, sin pretensiones, sin tensiones ni tensores, con inercia. Con momentos, con productos, en paralelo, con diagonales imperfectas, pero perfectas, con sumas, y sigues, con noches, con vela. Con di y soluciones, que necesito que entiendas que necesito entender, y no te preocupes, ocúpate de esos pres, de esos peros, que esto, es, solamente, una re-tirada, un pretexto.


De acción: de hechos y deshechos

Escrito por antesesoahoraesto 04-04-2018 en hoy. Comentarios (0)

No paro de darle vueltas, y es que por sí solo no se mueve. Y es que el tiempo ya no es lo que era, la aguja no señala el mismo sitio, señala otro de mis puntos cardenales. Porque ambos vimos cómo se paraba, cómo separaba. Suena a disparate. Suena a dispárate. Suena a dispares parándose. Porque no ocurrió nada, me limito a los techos acontecidos. Y esas rejas, y esos rajes. Yo necesito acción-reacción: pensar me sabe a loco. Mi versión de los hechos, tu aversión a los hechos: nuestros deshechos. Hechos y deshechos. Y entretanto, tan poco.

Y es que la curiosidad mató al rato y me quedé sin tiempo en cuestión de segundos, y terceros. Cómo voy a exprimirlo al máximo si constantemente todo deriva en lo mismo. Pero tengo la convicción de que la convección no me dará más vueltas. Aunque no sé de lecciones, de secciones, selecciones. En este mi encierro nunca tan abierto al cambio: consecuencia, con secuencia. De tenerte a detenerte hay un paso. De tenerse a detonarse hay dos. Que va de destrozos: de trozos y particiones. De soledad: de día y noche, de edad. De ilusiones ópticas. De un consentido sinsentido. Conmigo, con mi ego, con miedo. Cumbre. Brecha. Llano. Ya no. Etiquetas que te quitas. Ya voy a pensar acerca de esto, alejos de aquello. Aunque sin punto medio, medio, sin remedio.

Un silencio dando la nota. Un pentagrama donde leer entre líneas. Una clave de sol, de luna. Una escala sin techo. Un compás que no baila al tiempo, que no sabe interpretar redondas. De hecho, acorde al conjunto parece que cuadra. Un viento huracanado, una cuerda floja, un golpe seco, un instrumento inútil que por sí solo no suena, y que por sí,  solo, no se mueve.


Deprisa: de prisa y fallos

Escrito por antesesoahoraesto 16-03-2018 en tiempo. Comentarios (0)

Voy a hablar de todas las películas que he dirigido y nunca se han estrenado. Voy a hablar de mis claquetas y sus corten, de los actores y los invitados. Con un guión de drama que no da  más que comedia. De las corduras, los cordeles, los desfases y los desfrases. De las improvisaciones cuando no había nadie mirando: de los aciertos. Quiero hablar de las tomas falsas y los falsos tomos que me he estudiado. Me han quitado tiempo, que ha sido mi mayor regalo.

Ese voivén que tanto he perfeccionado. Esa excelencia cagándola en todo lo relativo, y en todo lo estático, que por otra parte, nunca parece estar. Esa carencia de sexto sentido cuando los otros fallan. Soy un director de método, y doy todo porque me hago caso. Tengo arañazos de curarme heridas de evitar romperme. Y me rompo de tanto en tanto, de tanto en poco, de tan poco tanto, pronto, tarde, vamos, de vez en cuando. Un todo hecho de partes que van cambiando.  

Una alegoría con oes entrometidas que rompen lazos.  O sí o no, porque nunca vale ser algo. Yo soy algo, todo es algo, pero ah, no, no puede ser algo. Hasta nada es algo. Qué deprisa vamos y qué lento pasa todo cuando no está pasando, siempre en segundo plano. Un año eléctrico, un mes agitado, un día movido, una hora inquieta, un segundo plano.

Diestro en levantarme con el pie izquierdo, evito acostarme del lado vacío, que siempre está ocupado. Yo también recuerdo demasiado bien todo lo que no me ha pasado. Está escrito en mis textos, soy de vivir teórico no practicante: esa edición de la iglesia en la que tú eres el cura y el hostiado. No hay más borracho que yo viendo doble, en mi guión y en mis labios.

Ese acto en potencia que me ha arrollado. Muchas escenas que sentir, demasiado gasto. No hay cines con mi cara, butacas con mi nombre, películas que me he inventado. Nadie conoce mi firma, mi cuadro. Esos guiones no escritos son una claricatura de mi ser, mi infinito, de lo que he sido, mi participo pasado. De mi futuro, de lo que no quiero que siga pasando, en un segundo, plano. 


Despacio: de espacio y de tiempo

Escrito por antesesoahoraesto 15-03-2018 en espacio. Comentarios (0)

Esto va despacio:  de espacio y de tiempo.

Ya no quiero que su bandera me describa. No quiero que su escriba me abandere. Porque lo que ondea fijo no ondea. Si estoy sujeto no predico mi voluntad, que es un complemento directo de mi vida. No coordino cuando estoy subordinado. Con jugar bajo la ley no es suficiente, necesito conjugar más historias irregulares, sin regularme, sin reflexionar para caer en la norma. Libre mente, que va separada, sin pararse.  

Esto va de notar, denotar que nada cambia, que ahora es nadie. Y te das cuenta, hasta diez y aún así no caes. Ya estás en el suelo. Y haces por entender, pero multiplicar por cero es hacer por cero, y para eso no lo haces. Y te plantas, y te planteas el plan que no lleva a ninguna parte, que es donde mejor te encuentras.

Es que no quiero que mis sentidos dependan de sus direcciones. No busco orientarme a toda costa, que soy más de interior, del mío. He visto lo que hace con la razón, y con razón no me convence. Nunca un sí tío en esas conversaciones, siempre de pie, desesperando, porque ya no les espero. Ya no duele como solía, que solía siempre duele por pasado y por regular. Y aquí por desgracia, que es indivisible, ninguno es cero. A lo mejor es el lugar. A lo peor soy yo. Al margen, donde la letra no es sino está, y ya en pequeño.

 Algunas decisiones se encadenan, me encadenan. Y se oxidan, y me oxidan, y aún así me falta oxígeno. Cadenas de mi cosecha que dan su fruto, porque no hay nada más amargo que el metal oxidado, y es que se repite en boca, en boca, en tiempo y en  espacio.