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Ruido de fondo

Escrito por antesesoahoraesto 13-12-2018 en ahora. Comentarios (0)

Improversando esta canción en clave de humor y notas discordantes. Contrarrestando con contratiempos. Sumando tiempos en contra. Perdiendo billetes de ida. Yendo y viniendo a pie, en silencio.

Me sabe mal por el gusto de su piel, me sabe a poco por lo mucho que hay. Me dije que no, pero esto es nada, y nada no es no y no sé a qué se debe pero debe ser. Distante es no decir adiós por que estás demasiado lejos, y lejos es separarse para no dar la cara.

La verdad es que realmente diferimos. Dos formas de entender nuestras vidas: las que vivimos, y las que no vivimos. Dos vidas que se dan la espalda en concepción y en conexión, con nada y con todo, y a la vez con el contrario de lo que es distinto, que es igual que lo que pasa cuando nada ocurre. Que es algo que denota importancia, porque nos importe o no, se nota, y con nuestra porte e himno idiota no escuchamos, ni charlamos ni vemos, que desde tan lejos, no nos vemos la cara.

Y joder, me he dado cuenta de que no es lo que yo pensaba, lo que pasaba pesaba por saberse distinto a todo, pero no por ser disinto era un especial reservado a seres espaciales que no dependen del mundo para orientarse. Yo me considero un ser espacial, no pleno, pero si semi, que a la segunda tirada aprendo. Como buen loco soy un visionario de cosas que no existen, y de cosas que me creo. Como buen visionario soy un loco en tiempo presente, y uno solo en tiempo futuro.

Ahora que no te veo la cara, me doy cuenta de que te pareces más al mundo que lo que el mundo se parece a mí. Y antes pre ocupado haciendo que no era cierto porque así me lo decías. Y ahora preocupado rehaciendo lo que era cierto de lo que no me decías. Al final, te veo bien aunque nos demos la espalda, desde luego no nos pre ocupaba lo mismo, ni nos preocupa nada. Los intereses de un banco y sus tardes no son objetivos que uno se marca. Algunos se marcan a fuego que solo lo perfecto gana, y yo sigo creyendo ser más perfecto que cualquier perfección con trampa. No es verdad lo de carpe diem si a cada minuto miras la hora. No es verdad el locus amoenus encerrado en tu jaula. No es verdad lo del ubi sunt, si no buscas porque no te atreves a mirarme a la cara.

A los seres perfectos les he vetado mi perfección, que es, y está fuera de su alcance, en este momento. Harto de todo lo bueno del cinismo, me he parado a pensar, y me he concluido a mí mismo. Y dentro de todos los posibles sucesos que podían tener lugar y no lo han tenido, me quedo con que en mi mundo no tienen cabida deshechos. Y entre adiós y adiós, siento el espacio, suficiente. Veo sin darnos la cara que cada vez te pareces más a este mundo. Y yo sigo sin integrarme porque sé que no soy de esos. Yendo y viniendo, a pie, en silencio.


Clases

Escrito por antesesoahoraesto 12-12-2018 en ahora. Comentarios (0)

Hay dos clases de personas: las que dividen a las personas en dos clases y las que no. Yo, claramente, soy de los segundos.

Cruzarse

Escrito por antesesoahoraesto 07-12-2018 en ahora. Comentarios (0)

Paralelamente pensar igual. 

Para lelamente pesar igual.

Para lentamente pasar igual.


Historia de una asíntota que ha parado.

Escrito por antesesoahoraesto 30-11-2018 en aquí. Comentarios (0)

Desde tus pendientes y curvas todo se siente de otra forma. Me inclino a pensar que son las aristas de tus funciones y tus funciones de artista las que me derivan, imparciales, a integrarme en un mundo que no es el mío. En una fracción de segundo, pasé de tercero a primero, y de primero a primo. Complejo como siempre, e infinito como nunca, repaso márgenes que no existen en una noche de locos y sosos, de solo dos, pocos billones de átomos. De lo tomas o lo dejas, de otra copa no hace daño. De subir y bajar oscilando, que no se lleva ser constante en un entorno adicto al cambio, donde han cambiado las tornas, y has dicho que primero fue la luz, y luego el átomo, y es que fuera de onda no durabas ni un cuarto. Desde las sombras se escucha el rumor de que mi humor tiene gato encerrado, y yo te dejo que pruebes, que a la primera va a la vencida, cuando hablamos de cajas y gatos. La superposición de dos miradas en un mismo espacio, la superposición de una mirada en dos actos. La teoría de grupos, el dilema del prisionero, de tu decisión depende que yo me la juegue a los dados. La posibilidad de que salga cara, y siendo mi cruz la suerte, apuesto a que el caos reparta, y partan de nuevo esas alas, que originen la tormenta perfecta y la intensidad demandada.

Me tiro desde tus vértices confiando en que la geometría no hace daño. No es forma todo lo que parece, y, borroso, por un momento, no me encuentro en ese mar de extraños. Que si te veo no me atrevo, y si te pierdo te busco, a la velocidad del rayo. Y en ese cambio de voltaje, en ese viaje del cielo al suelo, calculo las coordenadas que torpes, abran un nuevo paréntesis a tus puntos y mis comas. Que la latitud de tu ecuador y mis trompicones coinciden cuando giramos sin acorde, y hacemos de nuestro sistema de referencia un nuevo orden en el tiempo espacio. Es esa magnitud lo que da valor a las cuentas, que me salen exactas, cuando pecando o no, creo que un pequeño big bang se ha formado. Y de mis partículas, astros, y de la energía, mi colapso. De la nada al todo, una chispa, y del eco al silencio, de nuevo, el espacio. Profundo, donde nada se escucha, y no se atiende a razones sino a infinito.

Subieron los decibelios y, a decir verdad, no noté el sonido y sus notas cuando insistí con ojos y boca en grabar un instante, un recuerdo. Y no se entienden sonidos que perturben conciencias. Las conciencias de materia sólidamente deshecha, que entra en resonancia de vez en cuando. Mientras interpolas en listas de tus planes pasados, extrapolo fuera de nuestro radio, imagino delirios de límites ilimitados, y aunque cuantitativamente no me sepa explicar, lo cualitativo lo clavo. Y en el centro, de todos los centros que marcan un algo, estampo a presión una firma corriente, de un ser especialmente espacial, de un efecto de causa mayor, de una señal, un halo, de alguien que pasó por alto que estaba cayendo muy bajo. Perdiendo los nervios en una contracción, sin tracción, frenando en seco sobre mojado, y volcando  en vapor de agua los malos humos  del motor a reacción, que por cosas de la acción, se vio con fuerza y salió disparado. Y sin energía se ha parado. Y caliente o no el humo le ha dejado, y entre tantas siluetas ve estrellas, con él, el primer estrellado.

Ha pasado el tiempo tan rápido que el espacio ya está pasado de moda.  Hemos jugado tanto a ser otros que ya no hay gente que imitar, y solo quedamos nosotros mismos, que somos los más extranjeros de todos en nuestro mundo.  Hemos forzado tantas situaciones que el asalto se nos queda corto, y buscamos atracar emociones a gritos, apuntando al alma con el arma más blanca de todas, apuntando con el alma blanca más bronca de todas. Apuntando con la broca que cala hondo. Con la brecha que toca fondo. Con la mecha que no se apaga. Contra la pared y el mundo.

El devenir de un me voy a destiempo. El revertir de un reloj de arena vacío. El redimirse de haberlo perdido todo apostando nada. Los redobles de tambores únicos en su especie, los dobles que son temblores e impactos inminentes. Los pactos pendientes, los días planos, las historias a cuestas, los llanos. Ya nos tenemos en márgenes disparatados, dispares, atados, a nada en concreto, a contra a corriente, a ceros helados, a curvas, a  facciones, a fracciones de funciones artísticas. A todos los seres plenos que planean sobre máximos, nunca alcanzados.


Primero

Escrito por antesesoahoraesto 18-11-2018 en Primero. Comentarios (0)

Des nuda me, sin ataduras.